Overloading & Multitasking Time. Cuando el tiempo de ocio se convierte en necesidad.

Desde muy pequeña he sido muy activa, no era capaz de estarme quieta un minuto sin hacer nada y esto es algo que no ha cambiado mucho con el paso del tiempo. Al contrario, creo que ha ido a peor.

¿No os pasa que sentís como si estuvierais perdiendo el tiempo cuando no estáis haciendo algo productivo?

Gran parte de esta presión que sufrimos a diario viene de la necesidad de ser cada vez más productivos, controlar más programas informáticos y ser expertos en más cosas para poder encontrar mejores puestos de trabajo. Y, cuando todo eso lo unes a un cambio de carrera, la perspectiva puede ser aún más aterradora.

En mi proceso de cambio profesional, actualmente estoy inmersa en la que será mi segunda carrera, junto con el estudio de idiomas, y el desarrollo de las habilidades que demanda el mercado, todo ello compaginado con un trabajo a tiempo completo para poder sobrevivir en una gran ciudad de manera independiente. Creo que todo este trabajo mostrará sus beneficios con el tiempo, pero la pregunta que me surge es ¿merece realmente la pena tanto esfuerzo para conseguir las cosas antes o es mejor tomárselo con más calma?

Por un lado, creo que es positivo tener siempre uno o dos objetivos que cumplir en un plazo corto de tiempo y que formen parte de un plan a más largo plazo. Tras haber terminado la universidad y ya en un trabajo, creo que es mucho más fácil perder el norte si no se comprueba diariamente la brújula.

Eso sí, creo que no es necesario cargarse tanto. ¿Por qué? Pues porque el descanso también es necesario. Edward Hallowell, en un artículo publicado por la revista Harvard Business Review, habla de los rasgos de déficit de atención. A diferencia del trastorno de déficit de atención, este rasgo no es genético sino que aparece en entornos en los que la persona tiene mucha carga de trabajo y se le exige trabajar constantemente en múltiples cosas.

¿Y qué es lo que ocurre? Que ante tanta carga de trabajo, se comienzan a tener despistes, a no recordar cosas debido a la falta de atención, cada vez es más fácil distraerse y la impaciencia comienza a convertirse en un rasgo habitual.

Y es que al cerebro no le gusta estar cambiando constantemente de actividad, tal como muestra un estudio llevado a cabo por la Asociación Americana de Psicología, en el que muestran cómo el cerebro tarda más en cambiar de una tarea a otra cuanto más complicadas son, lo que se traduce en una pérdida de tiempo y productividad.

Por experiencia, creo que lo mejor es ir poco a poco, centrándonos en uno o dos objetivos cada vez, y guardando un tiempo cada día para el descanso y el ocio, porque cuanto más cansado está el cerebro, menos efectivo es. Y a mi me ocurre, que voy como pollo sin cabeza de una tarea a la otra, a a veces soy incapaz de recordar todo lo que he hecho durante el día. Y cuando no eres capaz de recordar, es casi como si no lo hubieses hecho.

El próximo día os contaré cómo establecer objetivos y hacer un seguimiento para cumplirlos sin que cueste mucho trabajo.

Y ahora me encantaría escuchar vuestras opiniones. En vuestro caso, ¿queréis conseguirlo todo en el momento y os cargáis con mil tareas, o por el contrario siempre guardáis un ratito para el ocio?

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